lunes, 29 de agosto de 2011

UNA MINA A TAJO ABIERTO
POR: CÉSAR LÉVANO
No conocemos en detalle las negociaciones que condujeron a que las grandes mineras aceptaran pagar un gravamen anual de tres mil millones de soles en lugar del óbolo de 500 millones al año que abonaban en tiempos de Alan García.
Tampoco sabemos cómo les habrá caído ese anuncio a quienes, como Jaime de Althaus, abogaban todas las noches por que no se impusieran nuevas cargas a las mineras, que, según ellos, pagaban ya demasiado. Sostenían que si se imponía un impuesto a las sobreganancias mineras las empresas iban a perder competitividad y, ¡horrible, oye!, no iban a invertir.
Pero el jueves, Salomón Lerner informó al Congreso el gravamen nuevo y recalcó que éste “no afectará ni la inversión ni la competitividad de las empresas, facilitando la inversión en proyectos por 30 mil millones de dólares en los próximos cinco años en el sector minería”.
Por supuesto que los ayayeros de los grandes mineros no han dicho ni “esta boca es mía”. ¿Reconocer que sus cálculos eran mentirosos? ¿Rendirse? ¡Eso jamás!
Lícito es suponer que la gran minería, así como financió a candidatos que ahora son congresistas, untaba con buenos dineros a sus pertinaces y apasionados defensores.
Por otra parte, hay quienes creen que para impedir que se estableciera el impuesto a las sobreganancias mineras circularon cuantiosas coimas. En lugar de pagarle al país pagaban a los corruptos.
Fijémonos en la enorme diferencia que hay entre el minúsculo óbolo de 500 millones y los 3,000 millones anuales que van a pagar a partir del 1 de setiembre. Con el agregado de que el óbolo tenía que invertirse en el entorno de las mineras y el gasto respectivo debía recibir aprobación de éstas.
Alan García, Jorge del Castillo –quien encabezó en el Congreso la oposición a ese impuesto–, Santiago Fujimori, jefe del lobby minero, deben de haber percibido algo de eso.
Lo que se va a cobrar no es exorbitante. Al contrario, es modesto. Recuérdese que el año pasado las empresas mineras que operan en el país exportaron productos por US$20,829 millones.
Se anuncia que los nuevos ingresos van a servir para Educación y salud, sobre todo, así como para carreteras. Bien visto, dadas las necesidades y carencias, la suma nueva no basta. Es, con todo, un paso adelante. Pero durante la campaña electoral, se demostró que hay otras fuentes de financiamiento provenientes en especial de la lucha contra la evasión tributaria.
Las medidas anunciadas por el premier y aprobadas por amplia mayoría en el Congreso expresan, ni más ni menos, la voluntad política de cambios, es decir de reformas. Eso quiere decir que asistimos a un proceso de continuidad y ruptura respecto a anteriores regímenes. Eso fue lo que prometió Ollanta Humala, eso fue lo que la mayoría ciudadana aprobó con su voto

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