viernes, 24 de diciembre de 2010

MENSAJE, SALUDOS POR NAVIDAD Y PROSPERO AÑO NUEVO DE OBISPO- PRELADO DE YAUYOS- CAÑETE- HUAROCHIRI.

MENSAJE POR NAVIDAD DEL OBISPO-PRELADO DE YAUYOS-CAÑETE-HUAROCHIRÍ
1. Una vez más tenemos ante nuestros ojos el Misterio del Nacimiento de Cristo. Dios Hijo se hace hombre y viene a darse por nosotros, como muestra del amor de Dios a los hombres.
El nacimiento de Cristo marca una profunda huella en la historia, es el comienzo de la reconciliación entre el Hombre y Dios. El Hijo de Dios se hace hombre para que los hombres podamos ser Hijos de Dios. La primera Navidad ocurrió hace más de dos mil años; recordar esta fiesta es traer a la memoria la necesidad de responder con generosidad al Amor de Dios.
2. En Navidad hablamos de alegría, de paz, de esperanza y otras cosas hermosas. La alegría y la paz vienen si abrimos nuestro corazón a Cristo, quitando los obstáculos que impiden que entre. El obstáculo es el pecado, que es el peor de los males y tiene diversas manifestaciones: egoísmo, vanidad, impureza, envidia, etc. En pocas palabras, el pecado se identifica con la soberbia, de donde vienen todos los males. Dios se hace un Niño para darnos una lección de humildad. Cuando somos humildes dejamos actuar a Dios y su gracia nos limpia, nos regenera y nos libera del pecado. Eso es lo que causa la alegría y la felicidad verdadera.
3. Que en la Navidad no nos quedemos en una bondadosidad inoperante y superficial, que se apaga ante la primera dificultad. La alegría de la Navidad está enraizada en la cruz, porque ese Niño viene para morir. Eso lleva consigo entrega, servicio, pensar en los demás y primeramente pedir perdón por lo que no va bien.
4. No hay Navidad sin Jesús, por ello vamos a dejarlo entrar en nuestros corazones, en nuestra casa y en nuestro ambiente. Los animo a acercarse al sacramento de la reconciliación, que es el que abre las puertas del corazón. Si lo dejamos entrar, de nosotros saldrán muchas cosas buenas para los demás.
5. La Navidad es un momento excelente para conocer y querer más a Jesucristo. Los invito a dedicar un poco de tiempo a la oración, personal o familiar. A leer el Evangelio y meternos en los pasajes que relatan la historia de Jesús y de la Sagrada Familia. Si tratamos a Cristo lo conoceremos más y será más fácil quererlo y seguirlo. Aprenderemos lecciones de humildad, de pobreza, espíritu de servicio, alegría y muchas cosas más. El Belén es inagotable, enseña muchas cosas.
6. El espíritu de la Navidad nos invita a estar más unidos a la familia. A compartir, a dedicar más tiempo a los nuestros; a perdonar o pedir perdón si fuera necesario. Pensemos en alguna persona necesitada, material o espiritualmente: podemos darle algo de lo nuestro, algo que no tiene, o quizá nuestro cariño. Hagamos que nuestro prójimo se sienta querido, se sienta que es Hijo de Dios.
7. Los invito también a participar de la Santa Misa y a prepararnos bien para recibirlo en la comunión. El viene para estar con nosotros, el Emmanuel –Dios con nosotros- nos toca la puerta. Que no vuelva a ocurrir como el día de la Navidad “no había sitio para ellos en el mesón”.
8. Vivamos intensamente estas fiestas y el Señor nos traerá muchas alegrías. Aprovechemos esta oportunidad.
¡MUY FELIZ NAVIDAD Y FELIZ AÑO NUEVO PARA TODOS LOS FIELES DE NUESTRA PRELATURA!
+Ricardo García García
Obispo-Prelado

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