lunes, 23 de septiembre de 2013

INICIO DE LA DESENTRALIZACIÓN, LAS DECISIONES SE TOMAN EN LAS REGIONES;



MENSAJE AL PLENARIO DEL PARTIDO APRISTA
Andrés Tello: "Plenario Nacional PAP, lo mas importante el inicio de descentralización del partido, las decisiones se toman en las regiones, ahora a buscar unidad y consenso para conseguir resultados.
Queridos compañeros de la Dirección Nacional, CEN y Secretarios Generales Departamentales:
Al aproximarse la fecha de un nuevo Plenario Nacional quisiera compartir con ustedes algunas reflexiones sobre la marcha del Partido y su proyección hacia el futuro.
 Creo que nuestra paciente estrategia política viene dando sus frutos. Progresivamente, la población reconoce la presencia del Apra y sus posibilidades. El actual gobierno que tuvo la ocasión de continuar y acelerar la reducción de la pobreza, la descentralización de los recursos y la creación del empleo se propuso, en vez de ello, la agenda política del continuismo y la “reelección conyugal”. Para eso, inició la destrucción de la imagen del Aprismo, de nuestro gobierno y sus obras. Pero este camino erróneo lo ha conducido al aislamiento y al descrédito.
 Han disminuido la inversión y la creación de empleo, la reducción de la pobreza ha caído a la mitad y las rentas del canon y las regalías se recortan para las regiones y municipios mientras las obras de electrificación, agua potable y vialidad se detienen. La aprobación del gobierno se reduce y su única salida es usar los recursos del Estado en gastos corrientes e improductivos, salarios y subsidios estatales, sacrificando la infraestructura social, la educación y la seguridad. El régimen se ha rendido ante la informalidad minera o los reclamos tumultuarios y para salvarse de ellos multiplica los gastos del Estado comprometiendo el futuro próximo del país.
 Sin duda las posibilidades del Aprismo van mejorando. Somos el Partido que más ideas y obras puede exhibir, pero las expectativas traen, también, grandes problemas al Partido. A estos quisiera referirme.
 1.-La posibilidad de buenos resultados electorales alienta ambiciones y enconos que, al hacerse públicos con escándalo, destruyen lo que se avanza. La expectativa por cargos municipales, regionales y parlamentarios fragmentan el escaso número de militantes o se inflan los padrones sin verdaderos activistas. Y como vivimos una sociedad transparente, eso se percibe y rechaza. Por ello mi pedido es que este evento se realice sin conflictos que debiliten nuestra presencia ciudadana.
 2.-Pero la misma expectativa paraliza la difusión permanente de las obras e ideas pues se piensa: “de todas maneras ganaremos” o por lo menos, algunos llegarán a parlamentarios y alcaldes. Esta falta de compromiso y trabajo individual no lo compensará ninguna nueva dirigencia o estructura nacional. Y ustedes saben que cuando estamos alejados toda expectativa son muy pocos los que acuden y actúan, entendiendo que actuar no es ir a reuniones rituales, sino hablar a la sociedad, difundir o ganar prestigio e instituciones, etc. Pero cuando llegan las elecciones, los silenciosos retornan habladores y altivos a enfrentarse entre sí. Yo creo que si dos se odian con el riesgo de destruir al conjunto, el remedio es elegir a un tercero, y joven, para darles una lección.
 3.- Otro problema es que, a los jóvenes capacitados que deben garantizar nuestro futuro por treinta años, no les damos la dirección efectiva. No convocamos a los mejores profesionales o a los dirigentes sociales de los asentamientos humanos y gremios porque, según los ambiciosos, les quitarían espacio a ellos. No se les permite dirigir porque “son nuevos” aunque, años más o años menos, todos seamos nuevos. Y al final, los más gritones y “fanáticos” terminan yéndose a otras listas cuando no se les da lo que quieren. Hay cientos de casos.
Debemos ampliar las bases sociales del Partido y su espacio electoral, afinando alianzas y uniones con grupos y personalidades. Solo una ambición suicida llevaría a insistir en personalismos allí donde el Partido tiene índices mínimos. Me consterna ver que en algunos departamentos donde el Partido es solo una pequeña minoría, algunos se enfrentan públicamente por ser candidatos con resultados vergonzosos que destruyen la imagen del  Aprismo, en vez de actuar con inteligencia política y buscar alianzas y proyectar a la juventud. Es un trágico error que se repite.
Abrir espacio a la juventud es urgente. Garantizaremos el futuro del partido dando prioridad a los menores de 35 años para que ellos lleven la antorcha por otros treinta. Así ocurrió con las dos primeras generaciones del Aprismo. Lo logramos con la Ley del Regidor Joven y debemos hacerlo en mayor proporción dentro del Partido. Si el sesenta o más por ciento de las directivas, de los delegados a los eventos y de las listas electorales son integradas por jóvenes profesionales seria una transformación ante el país. Nos pondría otra vez a la vanguardia política.
 4.- Creo en la autodeterminación de cada lugar para designar sus representantes. La dirigencia nacional solo debe conducir las grandes orientaciones nacionales, pero debe ser ajena a presiones o designaciones de candidatos locales. Esta costumbre que afecta la democracia interna origina que los pretendientes regionales se hipotequen a  “caudillos” limeños para tener su apoyo. Lo mejor es que cada circunscripción tome su propia decisión en cuanto a los próximos comicios, pero con la condición de que, si se produce una grave derrota, los dirigentes locales y sus candidatos que fallaron, se comprometan a dejar el paso a otros en las siguientes elecciones congresales, porque de lo contrario, quienes no logran buenos resultados se obstinan después en ser los mismos para ocasionar nuevas derrotas.
 5.- Finalmente, los adversarios tienen como una obsesión mi candidatura. Quiero manifestar ante el Plenario que no tengo ese propósito. Me basta con haber contribuido a llevar el Aprismo al poder tras cincuenta y cinco años de existencia y luego, después de una dictadura, haberlo conducido para superar el estigma de la ineficiencia y la incapacidad. Eso es suficiente para mi vida, pero mi ilusión es que el impulso que nos dio vida dure muchos años más. Y por eso puedo hablar al Partido de Víctor Raúl y advertir que con rencores, ambiciones o excluyendo a las nuevas generaciones no se afirmaría en la futura historia
Con fe, unión, disciplina y acción.
                                                                                       ALAN GARCÍA PEREZ

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